He estado muy enferma las semanas anteriores y no he podido hacer ninguna de mis tareas. Cuando regresé anoche a Northeastern, tenía miedo de que nunca podría terminar todo lo que tengo que hacer antes que termine el semestre. He pasado casi cuatro horas hoy haciendo solo las tareas para la clase de español, y estaba para dejar de trabajar cuando decidí ver los videos para el blog de la semana pasada. ¡Y que buena idea que lo hice! Aunque es verdad que no entendí todo lo que oí, los videos eran muy fáciles para entender porque yo tenía los movimientos exagerados (que vienen originalmente de la "commedia dell'arte" de Italia) que siempre han sido un parte tan crítico de Saturday Night Live de los Estados Unidos. En este episodio de la versión española, vimos a Patricia Conde como una borracha hablando en una boda, una novia convencida que los costumbres de Valencia incluyen compartiendo la cama con los camareros, y una mujer esperando su bebe que crece en un lugar muy extraño. Para mi, el programa me gustó. Parece mucho al original de los EEUU con varias cortas parodias consistiendo de muchos personajes y guiones que no necesariamente tienen mucha razón sino errores de gramática y de vocabulario que muestran bonísimos ejemplos del “doble entendre.” Las bromas, como muchos de los EEUU, a menudo tratan de cosas sexuales, pero me parece que hay siquiera más ejemplos de esas en esta versión. Creo que necesito entender más de los celebridades españoles para entender todos los chistes. Por ejemplo, yo no conocí al grandísimo jugador de baloncesto de una de las parodias. En los EEUU, sé que él sería alguien como Kobe Bryant o Yao Ming, pero no sé con este hombre. Intento ver más episodios de Saturday Night Live español cuando tengo el tiempo, y estoy segura de que va a gustarme cada vez más mientras desarrolla mi compresión del sentido del humor español.
La literatura española está hecha de unos autores que forman una pequeña familia que busca la misma cosa: una identidad española. De vez en cuando, los escritores han estado relacionados por sangre – por ejemplo, se da crédito a Cecilia Bohr de Faber por empezar el movimiento realisto y su padre tiene fama por haber creado el romanticismo unos años antes – pero generalmente la escritura es la única cosa que ha enlazado a un grupo de personas y ideas diferentísimos como los españoles. Entre “ismos” y siglos, todos han tratado de explicar lo español, pero ha sido difícil. Hay veces históricas cuando unos grandes movimientos han comenzado, pero, como hacen todas las familias, la familia literaria ha discutido. No siempre han estado de acuerdo de la ideología de su escritura, del estilo ni del técnico. Un buen ejemplo de eso es la discusión entre los autores de la era del realismo. En particular, está visto claramente con unos muy famosos: Juan de Valera y Benito Pérez Galdós. Como hermanos, venían del mismo siglo y de la misma clima política. Así bien, hay muchas facetas que no comparten las obras. Aunque los dos utilizaban el costumbrismo, el concepto de la novela histórica, y un punto de vista muy madrileña para descubrir y describir “el problema de España,” empleaban enfoques y planteamientos que varian de autor en autor, especialmente con las metas de sus trabajos.
Valera y Galdós vivían en una clima de crisis político. Cada uno entendía que unas cosas de su patria no eran las mejores que podrían ser, y lo discutían en sus obras. Como era común durante aquella época, describían la gente y el sentimiento de los lugares (específicamente de Madrid) con el uso del “color local” y regionalismo. Es decir, escribían con mucha detalle del escenario y de las gentes de la área. Incluían diálogo auténtico, como en caso de la Antoñona de Valera, que consiste de palabras y frases gitanas. Usaban materia de la vida diaria, incluso lo feo o malo. Este es verdadero más de Galdós que de Valera; se dice que Valera tenía “gafas del color rosado.” Es cierto que él glosaba de unas cosas de la vida española. Aunque escribía de la hipocresía de la iglesia en su obra más famosa, Pepita Jiménez, no quería ofenderle a nadie. No tenía gritos, sino una explicación suave y bonita de la vida real. Valera escribía para crear algo hermoso, “el arte por el arte,” y entonces puede parece más un autor clásico. Él no creía que las “grandes preguntas” tuvieran respuestas, y por eso no se las encuentra en su escritura. Valera tenía más interés en el análisis sicológico y los conflictos morales que se resuelven fácilmente. Explora la desarrolla del amor en su realismo “lavado,” pero con su fin feliz, casi puede ser ejemplo del romanticismo. Escribía relativamente poquito: unas ocho novelas. Al otro lado, Galdós escribía muchísimas novelas, con más de cuarenta en solo una serie, y no le molestaba molestar a los demás. Criticaba la burguesía, el materialismo, el estado actual de las ciudades de España, y todo lo que le gustaba atacar. Su escritura se considera más difícil para entender que la de Valera, y eso es por que no le importaba solo la hermosura y poesía de las palabras. Escribía “de tesis,” con una agenda liberal. Mientras Valera escribía unas “cartas” que enzalaban la belleza de la naturaleza, Galdós estaba trabajando con describir un hombre tacañísimo que fracasa de salvar a su hijo con bondad. Era un transformador como era Larra antes, y ahora se lo conoce como “el Dickens de España.” No temía pasar por los dedos de los reyes de la sociedad, y lo hizo a menudo.
El realismo de los dos autores se demuestra bien en unos de sus personajes famosas, Antoñona y la tía Roma. Los objetivos de ellos son clarísimos aquí: Antoñona, de Valera, da “color” a la obra con su dialecto gitano y manera de encargarse de todo. Ella, como la tía Roma, exposa el problema del protagonista (en este caso, ella le muestra a Don Luís la desilusión de su amor con Pepita), pero lo hace para alcanzar un fin contento. El problema que expose la tía Roma de Galdós es aunque Torquemada quiere dar la apariencia de generosidad, nunca será verdaderamente tan generoso como ella, una pobre. Esa obra termina con tristeza profunda con la muerte de Valentín (el hijo del usureo), la manera de Galdós de explicar que el fin no se resuelve perfecto en la vida real.
Los “hermanos” literarios Juan Valera y Benito Pérez Galdós posiblemente no encontraron el significado de la vida, pero eran buenos costumbristas quienes nos dieron buenísimas descripciones de la vida española durante el siglo veinte y abrieron las puertas a la discusión del “problema de España” y, entonces, una nueva generación de escritores – la de noventa y ocho.
Es una maravilla ganar un campeonato de natación cuando se tiene unos 20 años, en la colma del juventud y del salud físico. Pero es completamente otra cosa alcanzar lo mismo cuando se tiene más de 90 años, como hizo una mujer recientemente. Ella tiene 97 años y ha ganado 7 oros este año – cuatro de los cuatro modalidades que nadó en los campeonatos de España en Madrid.
¿Cómo es que alguien de su edad puede hacer lo que hace ella?, se puede preguntar. Pues, para ella, es una manera de la dedicación. Según sus entrenadores, nada hasta 800 metros cada día. Pero no siempre ha sido así. Al contrario, ella no nadaba hasta que empezaron sus niñas a nadar en la playa. Entonces ellas le enseñaron nadar. Aprendió a las 45 años – una edad más de doble lo de los campeones como Michael Phelps y siquiera más vieja que Dara Torres, la nadadora celebrada por su capaz de nadar como joven aunque ya es madre.
Ya había ganado muchos precios y mucha fama cuando tenías unos 80 años, y recuerda ver a un hombre de 90 años que le parecía “tan delgadita” - ella ahora tiene más de siete años más de aquel hombre. Y, aunque está en buena forma comparada a las de los demás de su vejez, ya está difícil sostener la vida de una competidora mundial. De vez en cuando no se da cuenta de que su carrera ya ha terminado y sus amigos tienen que pararla.
También tiene tristeza en su vida personal: ha perdido ya tres personas de su familia, su esposo, sus hijos, y su hija. Pero vive con el precepto que “siempre es bonita la vida, aunque se sufra.” No sabemos ya que va a pasar con ella, pero sabemos que cuando fallece por fin, será el fallecimiento de una tesora de España y del mundo, si o no somos nadadores.
En este episodio de "Cuéntame cómo pasó," la familia está obsesionada del nuevo televisor. No más discuten ni charlan, sino ven la tele sin parar. Sin embargo, Carlos piensa mucho en los asuntos religiosos, el cielo y el infierno, lo bueno y lo malo, porque va a cumplir su primer comunión muy pronto. Porque está preocupado de las "preguntas grandes," Carlos les parece muy nerviosa a los demás. Creen que piensa mucho en el dinero, como ha visto en la tele en el programa "Un millón." Aunque saben que no necesitan el dinero para vivir una vida feliz, admiten que sería más fácil si lo tuvieran. Todos en España hablan del dinero, incluso Inés y su amiga. Discuten lo que harían con un millón, y deciden que irían viajando. Deciden ir aquel fin de semana por París, pero su novio no quiere que vaya. Los padres tienen miedo de tener que pagar por el traje del primero comunión. El título de este episodio viene de una conversación que tiene Carlos con su padre, Antonio.
Para mi, este episodio es otro ejemplo de lo mismo y de lo diferente entre mi familia y la de Carlos. Fui a una escuela católica por cinco años (aunque no soy católica) y puedo entender los sentimientos de Carlito mientras considera el cielo y el infierno. Al contrario, nunca cumplí mi primer comunión porque no identifico con ninguna religión. Entonces puede ser difícil entender los sacrificios que hace la familia para que él pueda tener lo necesario. Mi familia no es rica, pero casi nunca hemos tenido que preocuparnos del dinero.
Este programa me gusta muchísimo. La sintonía siempre está fija en la cabeza y siquiera la uso como mi alarma de despertar :) Ahora que he visto dos episodios, puedo gozar más de los personalidades do los personajes. No es una tarea ver el programa, ¡sino algo divertido!
A ver este programa es ponerse en otro año y otra vida completamente. Para nosotros, estudiantes de universidades americanas quienes nunca han tenido que soportar un cambio tan drástico del gobierno y quienes probablemente no tienen mucha experiencia con una vida como la mostrada aquí, es algo muy diferente. Para mi, es difícil entender una vida del punto de visto de un hermano menor porque soy la hermana más mayor de mi familia. Sin embargo, gozo de sus aventuras mientras pidiendo limosna para la iglesia y engañando a la gente para obtener cada vez más dinero. La vida de la familia Alcántara es una vida muy lejos de la mía; no puedo recordar un tiempo cuando no tuvo un televisor mi familia. Aunque el ambiente de España, ambos político y familial, no es como lo en que vivo, unas cosas todavía iguales. Las relaciónes entre los hijos de la familia, por ejemplo, parecen mucho las relaciónes entre mis hermanos y yo. El programa me encanta con su fidelidad a la realidad mientras que me hace reír con todo lo cómico de la vida real. Creo que muestra una familia más o menos ideal. No es rica ni famosa, pero tiene una sístema de buenas relaciónes que anima la comunicación interpersonal. Puede haber problemas con la enfermedad del hijito o con la moralidad de la hija. Aún asi, siguen una unidad de amor y de confianza que parece indivisible.
Siempre he querido ir a Cuzco, Perú, y este documental de la televisión española me afirmó este deseo. La tierra es hermosa y la historia es tanto interesante. En los Estados Unidos, hay muchas culturas que han mezclado para formar una "ensalada" de la cultura americana, pero casí ninguna de esas es más antigua que los 1700. En Perú, y especialmente en Cuzco, hay edificios que hace cientos años que fueron construídos. Claro, se puede ver este cultura (la de los incas), pero también hay mucha influencia de los españoles. Cuando vino Pizarro, destruyó la ciudad que antes era un lugar de prosperidad y de felices, según un habitante moderno. Sin embargo, hay una historia rica allí. Había mucha guerra interna que interrumpió la agricultura creativa de las terrazas, pero los vivantes todavía tenían bastante de comer y de excambiar. Su arte, de colores vivos y pautas geométricas, sobrevive hoy en la ropa. Pero es en los edificios que más se puede ver la intermezcla de las culturas inca y español. Son construídos de piedras nativas, en forma de bloque, como hacían las personas antiguas. Si bien, la decoración parece la de europa. Un habitante de Perú dijo que cuando fue a Toledo, creía que parecía perfectamente a Cuzco. El paisaje fiero, con colinas, montañas, y rocas por todos partes, es muy fiero. Igualmente, los edificios de Cuzco son lugares de majestad y de spiritualidad. Machu Picchu, por ejemplo, tiene ventanas y fuentes que son maravillas de la ingeniería. Muchas funcionan hasta hoy. Creo que los arquitéctos de hoy han hecho buen trabajo con la restoración de todo - esfuerzan los edificios pero preservan su personalidad y su encanto. Al cabo, me encantaría ir allí siquiera más ahora que entiendo un poco de la cultura y historia profunda de Cuzco y todo Perú.
Esta película de Julio Medem ahora es una de mis favoritas cuentos de amor. Muestra un amor que me impresa tan con su raridad como con su profundidad. La historia es original, con personajes que tienen características extremas pero no exageradas. Y porque conocemos a ellos desde su juventud, entendemos más sus motivos y las varias facetas de sus personalidades. Aunque el diálogo es natural y fluido, porque generalmente solo está entre dos personas, no es difícil para entenderlo. Y mientras el film es artístico, no es presuntuoso ni arrogante; solo muestra un amor de cruces y de círculos, como es el amor en la vida real. Las muchas casualidades que se llevan a reunir Ana y Otto no me parecen artificiosas sino ejemplos verdaderos de las trampas que nos hace el mundo. El simbolismo de la película, porque se explica en el guión, añada al entender de la relación entre Ana y Otto. Los varios "círculos" (de polar, de los ojos, de los nombres, y de las situaciones) reflejan los niveles del amor de los protagonistas - amor entre hermanos, entre amigos, y entre amantes. Este contribuye énfasis al tema de la suerte y la suerte forzada por los participantes para llegar a "la casualidad de [sus] vidas." De todos modos, es una película que ciertamente veré otras veces, y creo que encontraré más que me encanta cada vez que nos reunimos.
El cortometraje que vimos esta semana me gustó muchísimo. Hay muchos programas que tratan de las dificultades de la vida real, pero generalmente no capturan verdaderamente las emociones y frustraciones que molestan a las personas.
En esta película pequeña, un chico (Enrique) llama a un centro de operadores telefónicos. Él quiere saber a cual número una llamada fue puesto más temprano. No obstante, la chica a la otra punta dice que no puede ayudarlo porque no puede facilitar ciertos datos. Enrique pide el número porque necesita hablar con su novia, quién se ha marchado de su casa, pero Nora (la chica) responda a sus súplicas con voz de computadora. Enrique demanda saber si habla con operadora o, mejor, con una persona. Nora insiste que sea persona, y ella permite que Enrique la persuade compartir información personal por una manera rara en la cual ella dice <<no>> a datos incorrectos pero no responde a suposiciones correctos. En aquella manera, Enrique puede adivinar el número de teléfono que llamó su novia, aunque la llamada con Nora se termina antes de obtener el último número.
Nunca he tenido que obtener información clasificada por un/a operador/a , pero sí he experimentado dificultades con explicar mi situación en una manera que muestra la urgencia que tengo. Por ejemplo, este fin de semana no funcionó mi tarjeta de crédito cuando traté de sacar dinero para ir a un club. Tuve que estar en el centro de la ciudad rápidamente para que no tuviera que esperar en fila, pero la mujer con quién hablé no me ayudó de prisa. Creo que el cortometraje es un buen ejemplo de la drama de la vida real con actores que expresan esa drama muy capaz.